A poca distancia de las concurridas playas de la costa catalana se halla esta majestuosa masía del siglo XIV reconvertida en un hotel boutique centrado en la sostenibilidad y la serenidad. Rodeada por decenas de hectáreas de campos de olivos y bosques de encinas, la propiedad apuesta por el concepto de lujo silencioso, ofreciendo amplias suites decoradas con materiales naturales, textiles de lino y tonos neutros.
Uno de sus mayores atractivos es el spa subterráneo, integrado de forma respetuosa en la antigua bodega de la finca, donde los huéspedes pueden disfrutar de baños de vapor y tratamientos basados en la vinoterapia. En el plano gastronómico, su restaurante opera bajo la filosofía farm-to-table (del huerto a la mesa): el chef diseña menús de degustación estacionales que cambian según la cosecha diaria del huerto ecológico del hotel, acompañados por una cuidada selección de vinos biodinámicos de la comarca.