Rafael de Rojas

Rafael de Rojas

Descubrí que lo mío era el turismo yendo y viniendo del Ayuntamiento para un diario local castellano. La siguiente década y media la pasé consagrado, a la manera de un cartujo, al periodismo de viajes.

Empecé a escribir sobre viajes en 2001, en Viajar. Al año siguiente abrí uno de los primeros blogs de España, cuando todavía no se llamaban así y no había manera de explicarle a nadie para qué servía aquello. En 2012 llegué por primera vez a medio millón de lectores con un solo artículo, que era una guía sobre cómo comportarse en Malasaña y que, visto con perspectiva, envejeció mejor que el barrio.

Soy licenciado en Periodismo y tengo un Máster en Diseño de Innovación por el h2i Institute. Lo segundo lo estudié en 2013 por una razón que entonces no supe explicar bien y que ahora sí: quería entender cómo se construyen las cosas antes de que existan. Sigue pareciéndome la pregunta más interesante que conozco.

He publicado en más de cincuenta cabeceras: Condé Nast Traveler España, Viajes National Geographic, Travel + Leisure en español, Viajar, Europa. Escribo sobre viajes, sobre gastronomía y sobre cultura, que es la misma cosa contada de tres maneras: lo que tienen en común es la palabra periodismo, que sale en las tres.

Alterno guías vitales en folletín con crónicas de destinos en los que se nota que siento predilección por las cosas nuevas y brillantes, como las urracas. No lo hago con mala intención.

Por el camino he fundado la agencia Bartleby Storytelling, la revista ALC Cultura Gastronómica, el fanzine BRISA —la revista de viajes más pequeña del mundo— y Minosaurio, Contenidos Inusuales. También escribo poesía y relatos, aunque de eso hablo menos. Soy vallisoletano madrileño y fan loco de La Casa Azul.

Cada vez que hago la maleta, y sobre todo cada vez que abro un documento, miro de reojo todos los recursos a mi alcance como quien repasa el escaparate de una juguetería. El periodismo avanza despacito. Pero quizá ya sea hora de dejar de hacer de todos los reportajes el mismo reportaje, ahora que se cumple siglo y medio desde que Mariano de Cavia quemara el Prado, cien años desde que Julio Camba contara un viaje de prensa a Málaga hablando solo de sus compañeros y cincuenta desde que Hunter S. Thompson se emborrachara en el derby de Kentucky y tratara de recordarlo en veinte mil palabras.

Tras todos estos años en esto sólo puedo decir de mí que no tecleo, escribo.

Rafael de Rojas

Descubrí que lo mío era el turismo yendo y viniendo del Ayuntamiento para un diario local castellano. La siguiente década y media la pasé consagrado, a la manera de un cartujo, al periodismo de viajes.

Empecé a escribir sobre viajes en 2001, en Viajar. Al año siguiente abrí uno de los primeros blogs de España, cuando todavía no se llamaban así y no había manera de explicarle a nadie para qué servía aquello. En 2012 llegué por primera vez a medio millón de lectores con un solo artículo, que era una guía sobre cómo comportarse en Malasaña y que, visto con perspectiva, envejeció mejor que el barrio.

Soy licenciado en Periodismo y tengo un Máster en Diseño de Innovación por el h2i Institute. Lo segundo lo estudié en 2013 por una razón que entonces no supe explicar bien y que ahora sí: quería entender cómo se construyen las cosas antes de que existan. Sigue pareciéndome la pregunta más interesante que conozco.

He publicado en más de cincuenta cabeceras: Condé Nast Traveler España, Viajes National Geographic, Travel + Leisure en español, Viajar, Europa. Escribo sobre viajes, sobre gastronomía y sobre cultura, que es la misma cosa contada de tres maneras: lo que tienen en común es la palabra periodismo, que sale en las tres.

Alterno guías vitales en folletín con crónicas de destinos en los que se nota que siento predilección por las cosas nuevas y brillantes, como las urracas. No lo hago con mala intención.

Por el camino he fundado la agencia Bartleby Storytelling, la revista ALC Cultura Gastronómica, el fanzine BRISA —la revista de viajes más pequeña del mundo— y Minosaurio, Contenidos Inusuales. También escribo poesía y relatos, aunque de eso hablo menos. Soy vallisoletano madrileño y fan loco de La Casa Azul.

Cada vez que hago la maleta, y sobre todo cada vez que abro un documento, miro de reojo todos los recursos a mi alcance como quien repasa el escaparate de una juguetería. El periodismo avanza despacito. Pero quizá ya sea hora de dejar de hacer de todos los reportajes el mismo reportaje, ahora que se cumple siglo y medio desde que Mariano de Cavia quemara el Prado, cien años desde que Julio Camba contara un viaje de prensa a Málaga hablando solo de sus compañeros y cincuenta desde que Hunter S. Thompson se emborrachara en el derby de Kentucky y tratara de recordarlo en veinte mil palabras.

Tras todos estos años en esto sólo puedo decir de mí que no tecleo, escribo.

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